Talleres (III). A Tot Arreu Bicicletes

TALLER CARLES MANZANO

El 7 de marzo de 1987 Carles Manzano abría A Tot Arreu Bicicletes, un taller ubicado en el barrio del Guinardó de Barcelona. 50 metros cuadrados de calidad profesional y talla humana.

Levantó la persiana hace 28 años. Esto no significa que fuese el inicio del viaje, sino una escala con cambio de tren. Su recorrido viene de lejos. Un pasado ciclista como amateur y la experiencia de haber participado en un proyecto global de cooperativa ecológica, Integral, del cual hoy tan sólo queda el nombre de la revista. “Integral nació como un proyecto bastante interesante, con muchos frentes. Yo trabajé durante dos años en el departamento de bicicletas, donde éstas tenían que ser el vehículo sostenible para una movilidad diaria.”
El 7 de marzo de 1987 Carles Manzano decidía emprender su propia marcha, en solitario y en autosuficiencia. De alquiler en la calle Amilcar, en el barrio del Guinardó de Barcelona, ofrecía reparaciones y soluciones mecánicas en un espacio de 50 metros cuadrados. Surgía A Tot Arreu Bicicletes.
Hace pocos años se trasladó a la calle Siglo XX, a menos de 100 metros del local original. Carles trabaja enfundado en un mono azul, con el logo cosido en el bolsillo izquierdo. Es un mecánico de los clásicos, con 30 años de trayectoria. Su taller muestra, como la mayoría de estos espacios, una mezcla de orden y caos. Un equilibrio necesario, inspirador para cualquier tipo de intervención que requiera delicadeza.
La conversación se encadena, ordenada y caótica también, no sobre un banco de taller sino ante un café de primera hora. Aquí van algunos fragmentos.

“En definitiva, la bicicleta es un hobby. No busques justificación para comprarte material caro o que te guste. Los trenes eléctricos no tienen sentido, ninguna justificación posible. La bicicleta, tampoco.”

“No tengo carácter empresarial. Es bueno y malo a la vez. Tiene mucha gracia, porque conoces a gente y no siempre buscas la compensación económica. A veces, pierdes el tiempo hablando con los clientes o los vecinos. La relación que se establece es muy directa. Y esto es mucho más gratificante que el dinero.”
“No tengo a nadie trabajando conmigo, porque si tuviera que despedirle, no sería capaz de hacerlo. Nos hundiríamos los dos.”

“La mano de obra no la puedes bajar de Internet; los componentes, sí.”

“Trabajo con la mentalidad del artesano. Si no fuera así, si fuese un empresario, habría montado una tienda, me habría endeudado y abriría los sábados por la tarde. Tal y como estoy ahora, puedo vivir, no debo nada, puedo hacer algunas vacaciones y como turrón por Navidad. Hablo y río con los clientes; me lo paso bien.”

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